Autores:
Dra. Nurys Bárbara Armas Rojas*
Dra. Patricia Varona Pérez**
Dr. Reinaldo de la Noval García***
Dr. Alfredo Dueñas Herrera****
Dr.Antonio Castillo Guzmán*****
Lic.Marilín Pijuan Pérez******
*Especialista de I Grado en Higiene y Epidemiología. Investigadora Agregada. Calle 17 No 702, Esq. A Vedado, Plaza De la Revolución, Ciudad de La Habana, Cuba. Instituto Nacional de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
(ICCCV).
**Especialista de II Grado en Epidemiología. Investigadora Agregada. Profesora Instructora Facultad "Calixto García". Instituto Nacional de Higiene y Epidemiología.
***Especialista de I Grado en Cardiología. Investigador Agregado.
ICCCV.
****Especialista de II Grado en Cardiología. Investigador Auxiliar, Profesor Auxiliar.
ICCCV.
******Especialista de I Grado en Administración y Salud Pública.
ICCCV.
*******Licenciada en Enfermería. ICCCV.
© Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular. Calle 17 y A. Vedado. Plaza.
CP. 10300. Ciudad de la Habana, Cuba. Tel.: 552652 Fax: (537) 334435
La Habana, Abril del 2002.
Los médicos y otros profesionales de la salud constituyen importantes fuentes de influencia para lograr cambios positivos de los niveles de tabaquismo en la comunidad. Se realizó un estudio transversal en médicos y enfermeras, del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular (ICCCV), con el objetivo de determinar en ellos la prevalencia del hábito de fumar y sus características, cómo perciben el riesgo de fumar e identificar propuestas para reducir la frecuencia de fumadores y el consumo de cigarrillos.
Se aplicó una técnica de análisis de contenido de las propuestas para la intervención y disminución de la prevalencia de fumadores en los trabajadores de la salud. Se incluyeron variables sociodemográficas; relacionadas con el hábito; con la percepción del riesgo de fumar y se exploraron propuestas para reducir esta conducta. Se obtuvieron los siguientes resultados:
El 22% de los médicos y el 26.7% de las enfermeras fumaban en el momento de la encuesta.
Los médicos aportaron más fumadores moderados y severos y se sintieron menos limitados a fumar en sus centros de trabajo que las enfermeras. El inicio del hábito ocurrió en edades tempranas de la vida.
La prevalencia fue mayor para el sexo femenino. Un 17% de los médicos y un 20% de las enfermeras considera que fumar le representó más beneficios que daños. En ambos grupos se evidenció una percepción distorsionada del riesgo de fumar.
Entre las propuestas hechas por los propios trabajadores, que deberán tenerse en cuenta al implementar proyectos de intervención se encontraron: medidas educativas y prohibitivas como son: el hacer cumplir en los centros de salud las regulaciones de fumar, aplicar la legislación vigente, aplicar sanciones a los violadores de lo reglamentado.
Finalmente hace evidente la necesidad de plantear cambios que reduzcan la prevalencia de fumadores entre médicos y enfermeras dada su condición de modelos de conducta, como importantes agentes de cambios en la sociedad.
Palabras Claves: fumar, epidemiología, médicos, enfermeras, percepción.
El Tabaquismo es causa ya probada de daños a la salud demostrada en las últimas décadas en múltiples investigaciones. (1-5) Se estima que para el año 2020 el tabaco se convertirá en la primera causa de muerte de más de 10 millones de personas anualmente.
Provocará más muertes que la suma de las producidas por el virus de la inmunodeficiencia humana, la tuberculosis, la mortalidad materna, los accidentes, el suicidio y el homicidio. ¨Las muertes por uso del tabaco son totalmente evitables¨ dijo el Dr. George Alleyne, director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). (6-8)
En Cuba, la situación del tabaquismo no es mejor que en el resto del mundo, según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) la prevalencia aunque descendió de 52,9 en 1984 a 35,9 en 1990, continúa siendo alta. (9-12)
La problemática de esta adicción en el personal que labora en el sector salud, ha sido objeto de análisis por la Organización Mundial de la Salud (OMS)(13), teniendo en cuenta el papel de ejemplo que ejercen médicos y otros profesionales de la salud como modelo de estilos de vida saludables y que ellos constituyen importantes fuentes de información para lograr cambios favorables en los niveles de tabaquismo en la población resulta preocupante las altas tasas de prevalencia reportadas en estudios puntuales realizados en estos profesionales de la salud.(14,15)
En muchos países, más de la mitad de los médicos fuman, y no aceptan la responsabilidad que tienen, no se consideran participantes de las campañas antitabaco, y mantienen su hábito sin preocuparse incluso de evitarlo delante de sus pacientes. (16,17)
Como la prevalencia del hábito de fumar en médicos y enfermeras, puede ser predictora de la prevalencia en la comunidad y motivados por modificar el comportamiento de esta adicción en el ICCCV, nos planteamos determinar el comportamiento del tabaquismo, de la percepción del riesgo de fumar e identificar propuestas para reducir la prevalencia de fumadores dentro del sector y en la población general.
Se realizó un estudio transversal donde el universo estuvo constituido por los médicos y enfermeras que laboran en el ICCCV y que se encontraban laborando durante la encuesta.
Se aplicó un cuestionario autoadministrado y anónimo, contentivo de variables sociodemográficas (edad, sexo); relacionadas con las características del hábito de fumar (intensidad, frecuencia y duración) y con la percepción del riesgo de fumar. Como técnica cuantitativa se implementaron grupos focales lo que permitió recoger las propuestas sobre cómo reducir el tabaquismo en el sector de la salud y en la población general.
Se contempló separadamente ambas profesiones médicos y enfermeras, por tener las mismas, diferente incidencia en este hábito, se encuestaron 101 técnicos de enfermería para el 95% y 82 médicos para el 97% del total de las que se encuentran laborando en este centro actualmente.
Se conformaron dos grupos uno con los fumadores médicos y enfermeras y el otro con lo no fumadores. Se realizó un análisis de contenido de la información obtenida de los grupos focales.
Fuente de información; Encuesta sobre tabaquismo a médicos y enfermeras del ICCCV.
De recolección de la información: se realizó por los autores de esta investigación a partir de la fuente mencionada.
De procesamiento y análisis de los datos: se utilizó el programa Epi-Info Versión 6. La información se presenta en forma de tablas resúmenes y gráficos y como procesador de texto Word para Window 98.
Para el análisis utilizamos descriptores de frecuencia (números absolutos, porcentajes y promedios). Además se evaluarán los factores asociados a la condición de fumador a través de la razón de productos cruzados (OR) y su intervalo de confianza de 95%. Se evaluó confusión y modificación.
Se aplicó una prueba piloto en la que se validaron los instrumentos de nuestra investigación y se realizaron las modificaciones pertinentes al diseño de nuestro estudio. Se aceptó una p< 0.05 como significativa.
Se encuestaron un total de 199 individuos (médicos y enfermeras)del ICCCV, que durante los días de recogida de la información se encontraban en la institución. Del total de encuestados, fueron médicos un 41.8 % (82) y enfermeras el 50.3% (101). Correspondió al sexo femenino el 58.2%.
La edad media entre los médicos fue de 44.8 años con una desviación standard de 14.8 y entre las enfermeras 40.5 y 13.6 respectivamente. Refirió haber fumado al menos alguna vez, entre los médicos un 41.5% y el 44.6 % de las enfermeras.
Fuma actualmente el 22 % de los médicos y el 26.7 % de las enfermeras (ver cuadro no 1). La prevalencia de fumadores en el Instituto fue mayor para el sexo masculino con 22 fumadores hombres para un 27.8% contra un 22.1% de mujeres fumadoras; el comportamiento del hábito por sexo en labor médico fue de 18 para un 33.3% de prevalencia para el sexo masculino, y de 0 para el sexo femenino.
En labor de enfermería ocurre todo lo contrario con una prevalencia de 4 para un 16% para el sexo masculino contra 23 para un 30.3 para el sexo femenino. (ver cuadro no2)
La edad media de comienzo del hábito fue de 16 años para médicos y de 17 años para enfermeras.
La frecuencia de fumadores severos (más de 20 cigarrillos al día) y moderados (entre 11 y 19 cigarrillos al día) fue mayor entre los médicos que entre las enfermeras. (Ver gráfico no.1).
La frecuencia con que se sintieron limitados para fumar (con "mucha frecuencia") se comportó de modo similar para médicos y enfermeras (26.7 % vs 25.5%), lo mismo ocurrió con ¨ no sentirse limitados¨(53.3% vs 47.1 %).
Declararon una actitud positiva hacia el abandono del hábito, "de encontrar alguna ayuda para lograrlo", el 77.8% de los médicos y el 81.5% de las enfermeras. (Ver cuadro no. 3)
Aceptaron que fumar "representaba más beneficios que daños" un 25.6% de los médicos y el 26.3% de las enfermeras. Sin embargo, la respuesta a la pregunta "si un fumador recibe más beneficios que daños cuando deja de fumar", fue positiva en el 92.7% de los médicos fumadores y en 91.1% de las enfermeras fumadoras.
La percepción del riesgo de fumar activamente y la de ser fumador pasivo fue similar en médicos y enfermeras, siendo más alta la percepción de riesgo en cuanto a ser fumadores que la de ser fumador pasivo. (Ver cuadro no.4).
Encontramos diferencias significativas entre médicos especialistas y residentes en cuanto a valorar de muy riesgoso que otra persona fume en el local donde usted se encuentra, el 96.3% vs 69.1% respectivamente.
Aproximadamente 5 de cada 10 médicos que fuman, consideraron que se deben crear áreas para fumar y 7 de cada 10 enfermeras. El 79.3% de los médicos consideró el cigarro una droga, proporción menor a la observada en las enfermeras 92.1%.
El análisis entre los fumadores (cuadro no.5) permitió identificar como variables protectoras para la condición de ser fumador en nuestra muestra, ser masculino, médico, considerar "muy riesgoso" "que otras personas fumen en el local donde Ud. se encuentra" además de opinar que el cigarrillo es una droga; que "Ud. fume en el local donde otras personas se encuentran" y "fumar más de 10 cigarrillos al día"; resultaron ser más protectoras, en la medida en que la valoración del riesgo por los encuestados aumentaba. Haber fumado alguna vez, constituyó un riesgo importante para la condición de ser fumador.
Del análisis de contenido se obtuvo la información que se muestra en el gráfico no. 2.
La prevalencia de fumadores entre médicos y enfermeras constituye en el ICCCV un elemento negativo de influencia sobre la población general, que ha representado en las figuras de estos profesionales un patrón de imitación de conductas, relacionadas con la salud. El comportamiento de la prevalencia entre médicos y enfermeras en esta institución se corresponde con lo reportado en la primera ENFR(10), otros estudios reportan prevalencia del hábito de fumar mucho más elevadas que la reportada por nosotros(16,17) Varona, Patricia en su investigación encontró que la frecuencia de fumadores por labor que realiza fue mayor para enfermeras que para médicos coincidiendo con nosotros.(16)
Estudios internacionales muestran indistintamente resultados similares y diferentes al nuestro. (13-15) La frecuencia de médicos y enfermeras que deseaban dejar de fumar hace posible que se pueda intervenir sobre ellos, ya que este grupo presenta una posición favorable para la intervención y el cambio coincidiendo con trabajos revisados. (16, 18)
Un elemento importante, que puede estar afectando la percepción adecuada del riesgo resulta ser el aparente control del hábito referido por médicos y enfermeras, es decir, los que consideraban que pueden abandonar el hábito, cuando lo deseen, debe tenerse en cuenta al intervenir(16,19).
Esto se relaciona con que la totalidad de los fumadores que expresan no tener control del mismo, dejarían de fumar si encontraran ayuda, en tanto, sólo el 76% de los que dicen controlar su hábito están dispuestos a abandonarlo.
Aunque pocos trabajadores reconocieron más beneficios que daños, resultó ser una declaración contradictoria, atendiendo a que estas personas debieran estar bien informadas y deberían tener conciencia de los riesgos de fumar.
Se corroboró que los aspectos cognoscitivos, son necesarios pero no suficientes, para que se desarrolle en el individuo una adecuada percepción y que representan solo un eslabón, en el proceso de percepción del riesgo (19). Al evaluar beneficios y daños en un fumador, se observaron resultados contratantes, lo que expresa que al despersonalizar el riesgo, este se percibió con mayor intensidad (18, 19).
Según el trabajo publicado por el Foro AmiCOR-FECC, el tabaquismo del personal sanitario tiene también una influencia negativa en el resto de la población, contribuyen al escaso cumplimiento de "hospitales libres de humo", al subestimar el riesgo del tabaco, intervienen menos con el tabaquismo de sus pacientes, sobrestiman la prevalencia de tabaquismo en el personal sanitario y tienen una visión más negativa sobre las posibilidades de éxito del tratamiento de sus pacientes.(20)
Consideramos que dada las propuestas sugeridas por los médicos y enfermeras del ICCCV para reducir el hábito en el sector salud deben tenerse en cuenta para hacer las recomendaciones.
La prevalencia de fumadores en los médicos y enfermeras del ICCCV es alta, mayor en enfermeras que en médicos; la percepción del riesgo de fumar en este personal del ICCCV estuvo distorsionada incrementándose a medida que el riesgo se despersonalizaba; es necesario implementar a corto plazo un programa de intervención que permita convertir los centros de salud en lugares libres de tabaco.
Recomendamos crear un servicio en el ICCCV de cesación para fumadores, hacer cumplir en los centros de salud las regulaciones para fumar, aplicar sanciones a los violadores de lo reglamentado, y divulgar de manera sistemática la importancia de la función modélica de los médicos y enfermeras, como importantes agentes de cambios en la sociedad.
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http://www.fac.org.ar/amicor
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