Autores:
Dra. Loida Savón George
Dr. Esteban Torres Savón.
Dr. Arsenio Guerrero López
Dra. Regla O' Farril Garrido
Servicio de Oftalmología; Hospital Docente Clínico Quirúrgico Doctor
Salvador Allende, Ciudad Habana, Cuba
Dirección Para La Correspondencia:
Dra. Loida Savon George
San Pablo 207, Entre Calzada Del Cerro Y Santa Catalina, Cerro, Ciudad Habana, Cuba
Email: estebant@infomed.sld.cu
El embarazo es un proceso caracterizado por un incremento de distintas hormonas que tienen como objetivo garantizar el normal desenvolvimiento de este periodo.
Sin embargo y sin negar su carácter fisiológico, pueden producirse toda una serie de cambios orgánicos y fisiológicos como puede ser descompensación de alguna enfermedad crónica, aparición de alguna entidad nosológica nueva o procesos exclusivos del embarazo que pueden poner en peligro la vida de la madre o del futuro bebé.
Entre los cambios que se producen durante el embarazo son muy conocidos los que se producen en el aparato cardiovascular, hematológicos, respiratorios, genitourinarios, dermatológicos y otros más. Sin embargo durante mucho tiempo, los cambios que operan en los órganos de los sentidos han sido poco estudiados y pobremente explicados, y específicamente, las manifestaciones que se producen en los ojos de las gestantes.
Muchas de estas alteraciones pueden ser mal interpretadas y al intentar corregirlas pueden resultar decepcionantes los resultados, porque puede tratarse de un proceso que puede mejorar su naturaleza después del embarazo; o por el contrario, se puede dejar evolucionar otras alteraciones que pueden resultar en un daño permanente para el ojo. Por esa razón somos del criterio de que estas alteraciones deben ser mejor conocidas para su correcta interpretación.
El embarazo es un estado fisiológico y no por eso puede llegar a convertirse en una amenaza para algunos órganos y sentidos llegando a producirse alteraciones y daños; muchos autores han estudiado este fenómeno y afirman que dichas alteraciones se deben a los cambios hormonales y bioquímicos.
No se conoce cual es el órgano más dañado pero se cree que después de un embarazo pueden o no crear secuelas orgánicas o fisiológicas y que esos cambios se deben al propio embarazo (1, 2).Con relación a esos efectos en el órgano de la visión se pueden dividir:
· Cambios fisiológicos.
· Cambios patológicos.
· Cambios en las patologías preexistentes.
Estos cambios pueden ocurrir mientras dure el embarazo; otras veces se mantienen produciendo daño permanente en las estructuras oculares, también se agravan las patologías
pre-existentes.
Según Dinn R B y colaboradores, los cambios oculares están asociados al embarazo aunque otros autores refieren que esos cambios pueden observarse en mujeres no embarazadas y en hombres.
Con relación a las alteraciones fisiológicas podemos ver que la refracción del ojo sufre cambios por lo que es el Optometrista el primero en conocer de estos cambios pues las pacientes se quejan de disminución de la visión, que no ven nítidamente o que ya no le sirven los espejuelos; esto se explica porque el índice de refracción y los medios refringentes se encuentran alterados observándose una variación de las dioptrías.
También las capas de la córnea disminuyen su grosor y aunque este es un cambio anatómico habrá una repercusión fisiológica. Este cambio en el grosor de la córnea explica también la variación en el índice de refracción y el frecuente fracaso de la cirugía refractiva durante el periodo del embarazo por lo que recomienda posponerla.
Es frecuente la intolerancia a los lentes de contacto en cuyo caso se recomienda suspender su uso. Esta incomodidad con los lentes de contacto se explica también porque la sensibilidad corneal esta disminuida (3, 4, 5).
En las glaucomatosas se aprecian disminución de la tensión intraocular de 5-7mmHg en el tercer trimestre del embarazo, lo cual ha sido debidamente comprobado mediante investigaciones efectuadas en todo el periodo del embarazo con monitoreo y exámenes de los parámetros sensoriales (ERG y PEU), agudeza visual, disco óptico, curva tonométrica no encontrándose variaciones patológicas.
En el 60% de las pacientes glaucomatosas se observan un aumento de la presión sistólica y diastólica de la arteria oftálmica lo cual no es patognomónico de progresión de glaucoma.
Aun en las pacientes hipertensas se observan disminución de la presión intraocular es por lo que afirman los autores en sus trabajos que el tratamiento antiglaucomatoso puede suspenderse porque no hay progresión de glaucoma en el embarazo y que el embarazo protege al ojo (6, 7, 8,9).
Entre los cambios patológicos que se pueden observar durante el embarazo esta coroidopatía serosa central, esta entidad es más frecuente en hombres de 20-45 años, que en mujeres de la misma edad, se caracteriza por un desprendimiento seroso de la retina neurosensorial, presencia de líquido bordeado por un halo brillante a nivel de polo posterior y se observa disminución de la visión.
Entre las alteraciones oculares patológicas esta es la más frecuente y se afirma que hay muchas más que no se diagnostican porque evolucionan subclínicamente dando muy pocos síntomas.
Se conserva la visión ya que en ocasiones su localización es extrafoveal y se han detectado por un chequeo rutinario de una diabetes o una hipertensión arterial (10, 11,12).
La preeclampsia-eclampsia es una alteración patológica que se observa en el embarazo alrededor del tercer trimestre (aunque puede aparecer en el puerperio es debida al embarazo); se observan alteraciones vasculares, edema de retina, desprendimiento seroso de la retina y puede llegar a la ceguera si el daño es muy severo, pues en muchos casos el cuadro retiniano regresa y se conserva la función visual (1, 2, 3, 13, 14).
Puede observarse durante el embarazo la neovascularización de la coroides dando como resultado una membrana que puede afectar la visión, algunos autores han observado recurrencia en otros embarazos (15).
En el embarazo se han diagnosticado parálisis periféricas agudas o parálisis de Bell. Esta entidad es frecuente en mujeres en edad reproductiva, puede repetir y localizarse bilateralmente, se atribuye al aumento de los líquidos extracelulares, a una inflamación viral o a la inmunodepresión que puede observarse en el embarazo (aspecto controvertido).
En una embarazada que ha tenido una parálisis de Bell se le incrementa el riesgo de padecer otras patologías tales como: la hipertensión arterial, la toxemia, la coroidopatía serosa central (16).
La condición pre-existente más significativa es la diabetes Mellitus
ya que es el embarazo un factor de riesgo de instalarse y progresar, aunque se conoce que el riesgo puede ser evitado o atenuado con el estricto control de la glicemia y de la hipertensión arterial (17, 18).
Se observa en una investigación realizada por Gron y Klebe (19) que en un grupo de embarazadas con retinopatía proliferativa incipiente al final desarrollaron hemorragia vítrea, glaucoma neovascular y ceguera; en la actualidad se conoce que para desarrollarse la retinopatía diabética (RD) deben existir lesiones neurodegenerativas y alteraciones precoces de los capilares a nivel del haz papilomacular que pueden ser detectados por láser Doppler (17,18, 19, 20, 21).
Otra patología pre-existente es la hipertensión arterial, puede agravarse o puede instalarse durante el embarazo dando lugar en ocasiones a retinopatía hipertensiva y aumentar la ya existente antes del embarazo por lo que es muy importante mantener los controles y mantener la presión por debajo de los límites normales y vigilar la función renal (22, 23).
Los procesos inmunológicos del ojo también pueden sufrir alteraciones en el periodo del embarazo tanto la de hipersensibilidad tipo 2 y 3 del tipo de los complejos inmunitarios como ocurre en las uveítis y la hipersensibilidad tipo 4 mediadas por células, son varias las patologías oculares de origen inmunológico que se agravan en algunas embarazadas que son portadoras de neuritis óptica, miastenia grave, conjuntivitis primaveral y la tirotoxicosis (24, 25, 26, 27).
En el embarazo los tumores oculares también sufren variación ya que incrementan su actividad, agravando el cuadro pre-existente pues aumentan de tamaño y aparecen metástasis (1,2)
Son poco conocidos los cambios oculares durante el embarazo. Estos cambios pueden ocurrir mientras dure el embarazo; otras veces se mantienen produciendo daño permanente en las estructuras oculares y también se agravan las patologías pre-existentes.
Los cambios oculares están asociados al embarazo aunque otros autores refieren que algunos cambios pueden observarse en mujeres no embarazadas y en hombres. Puede observarse durante el embarazo la neovascularización de la coroides dando como resultado una membrana que puede afectar la visión, algunos autores han observado recurrencia en otros embarazos .
Otra patología pre-existente es la hipertensión arterial, puede agravarse o puede instalarse durante el embarazo, dando lugar en ocasiones a retinopatía hipertensiva.
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