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Otitis media en Pediatría: Una revisión


Primer Simposio Imternacional sobre el uso de la Gonadotrofina Coriónica en la obesidad



Nueva Sección


Universidad Católica Argentina

Curso de Posgrado 
en 
Psicoterapia Simbólica
 
(nueva Ventana)





Autora
Dra. Susana de Curtis 
Residente Asistencial del Servicio de Cirugía.
Hospital General Guatire-Guarenas.

Venezuela
Email: susydecurtis@hotmail.com 


Caracas-Venezuela-Julio 2002

Resumen

Las afecciones respiratorias superiores afectan estructuras del tracto respiratorio por encima de la laringe. La otitis media es una entidad que representa un problema mayor de Salud Pública.

Es una enfermedad muy común antes de los 6 años de vida. Existe un pico de prevalencia entre 6 meses y 3 años y se dice que el 70% de los niños deben haber tenido un episodio de otitis media antes de los 3años. Niños que sufren un primer proceso tendrán efusión persistiendo por 4 semanas en el 40% de los casos y por más de 12 semanas en un 10%, situación que complicará los criterios de curación. 

Posee una diversidad de agentes etiológicos. La sintomatología puede estar ausente (como en el caso de la otitis media serosa) o puede tener diversas manifestaciones clínicas.

Introducción

La inflamación del oído medio, la otitis media, es una de las causas más frecuentes de consulta pediátrica, representando aproximadamente del 20 al 40% de las consultas en los primeros 5 años de vida (1-3). Más de 24 millones de casos son vistos anualmente en Estados Unidos (3). En una revisión de 17.000 consultas durante el primer año de vida, la otitis media aguda fue el diagnóstico en 1/3 de los casos que consultaron por enfermedad y en 1/5 del total de controles en salud (1). 

Un estudio realizado en Boston sobre 498 niños seguidos desde el nacimiento hasta los 7 años, encontró que el 62,8% de los niños habían padecido al menos un episodio de otitis media aguda en el primer año de vida; y el 91,2% un episodio antes de los 5 años (1.2). En contraparte, es una entidad de rara ocurrencia en adultos.

La prevalencia máxima es entre los 6 y 13 meses de vida con un segundo pico a los 5-6 años coincidiendo con el ingreso escolar (1,2). Según los datos de un estudio del Centro de Salud Nacional en Estados Unidos, la incidencia aumentó 60% entre 1982 y 1990 (3-5). En un análisis reciente de datos nacionales norteamericanos el predominio de otitis media aguda (OMA) aumentó del 18% en 1981 a 26% en 1988 (6). A pesar del aumento en el número de casos, la severidad de las lesiones han diminuido. 

Con el advenimiento de la antibioticoterapia las complicaciones como la mastoiditis descendieron de 20% (7) a una incidencia menor del 0.1% (8); las complicaciones endocraneanas (supurativas intracraneales, empiema subdural, encefalitis otítica focal, absceso cerebral otogénico, entre otros) aparecían antes de la era antibiótica en el 2.5% de los casos, cifra hoy reducida a casi el 0% (7)

Clasificación de las otitis media

La otitis media es la inflamación del oído medio que incluye la presencia de efusión del oído medio, o fluido en el canal del oído medio (FIG 1). La efusión del oído medio acompañada de síntomas agudos es también denominada otitis media aguda (OMA). 

La efusión el oído medio sin síntomas asociados es denominada otitis media con efusión (OME), la cual puede surgir espontáneamente o como secuela de una otitis media aguda; y por último se encuentra la otitis media silente que aparece como un hallazgo incidental durante el examen del paciente (9-11).

Además debemos introducir el término de "propensión a la otitis en niños" que se define como el riesgo de desarrollar otitis y se relaciona con la edad de aparición del primer episodio de otitis en donde si aparece antes de los 6 meses de vida tiene de 1.5 a 2 veces más probabilidad de desarrollar otitis en el año subsiguiente, además debido a que el 40% de los episodios de OMA continúa con efusión a los 28 días, es en este período crítico donde puede haber exacerbación de los síntomas y una recidiva de la infección (9)

FIG. 1 Clasificación de las otitis media

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Epidemiología de las otitis media

La otitis media es frecuente en los primeros años de la vida, haciendo un pico entre los 6 y 18 meses. Al primer año, cerca del 75% de los niños han experimentado al menos un episodio de otitis media(9,10). Entre los 15 y 18 meses cerca de un tercio de los niños tienen otitis media. Esta razón es mayor en áreas urbanas que rurales y la frecuencia de los episodios varía de 1 a 2 por año (12). 

La tasa anual de OMA decae a menos de un episodio después de los 3 años (9). El 40% de las efusiones se resuelven a las 2 semanas después del inicio de la otitis, 60% en menos de un mes y 80 y 90% antes de los 2 y 3 meses respectivamente (9).

En el 50% de los casos la infección es bilateral y en menos del 5% se asocia con ruptura del tímpano, en donde el cultivo de la secreción nos da el agente etiológico. El Streptococo pneumoniae causa el 32% de las OMA, el Haemóphilus influenzae no tipificable el 25% y la Moraxella catarrhalis el 15% , el uso de antibiótico es recomendable en esos casos, pero el 20% de las OMA son estériles, relacionadas con los virus como agentes etiológicos (9,14-16) (FIG 2 ).

Fig. 2 :Patógenos más frecuentes

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La infección cede aproximadamente a los 7 días y los niños pasan a ser asintomáticos, la secreción purulenta pasa a ser un líquido más fluido, seroso y este estadio de resolución se denomina otitis media con efusión. 

Estos casos no deben ser tratados y pueden recidivar en pacientes mayores sobre todo mostrando una distribución bimodal con un pico en la primavera y otoño, a diferencia de la otitis media aguda que hace su pico en el invierno. Hipotéticamente esto se ve relacionado con la inhalación de alergenos o virus como el Parainfluenzae y el Rinovirus que son comunes en la primavera y que se relacionan con la otitis media con efusión (9,18,19).

Factores de riesgo para el desarrollo de la otitis media

Un gran número de factores están relacionados con la aparición de otitis media: (FIG 3). Al momento del nacimiento el niño puede estar predispuesto a padecer de OMA por causa del género, el grupo étnico o por la historia familiar (3). La predisposición familiar a la otitis media todavía no esta bien comprendida, sin embargo, se asume que hay bases genéticas en la regulación de la respuesta inmune (3,9).

FIG. 3 Factores de riesgo asociados con otitis media

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Otros factores de riesgo están relacionados con el entorno familiar, por ejemplo la presencia de hermanos en el hogar aumenta el riesgo de OMA; esto probablemente relacionado con la exposición de potenciales patógenos del oído medio y virus respiratorios hospedados en los hermanos. 

También encontramos la alimentación infantil usada en el hogar como otro factor, la leche materna parece disminuir el riesgo de desarrollar otitis media mientras que la leche de fórmula lo incrementa (20,21). 

El grado de protección aportado por la leche materna va a depender de la duración y la exclusividad de la alimentación. A pesar de que el mecanismo de protección no se conoce aún, puede deberse por la disminución de colonias patógenas con potencial de invadir al oído medio (20). 

La exposición al humo del cigarrillo en el hogar es otro factor que incide en el desarrollo y la persistencia de la otitis media especialmente en edades tempranas (22). El bajo nivel socioeconómico incrementa la importancia de factores ambientales en el hogar que contribuyen al desarrollo de factores de riesgo en la otitis media (9).

Las inmunizaciones poseen las llaves para prevenir las infecciones virales y las colonizaciones bacterianas asociadas con las otitis medias (23).

Se ha descrito que la vacuna del virus influenza se ha asociado con una reducción en la aparición de episodios de OMA en niños (9,24-26). Una efectiva vacuna para el virus sincitial respiratorio sería eficaz para que esta reducción sea más inminente (24,26). De igual manera no hay vacunas disponibles en contra de los 3 principales patógenos del oído medio para usar en niños muy jóvenes.

Patogénesis de la otitis media

En años recientes una sinnúmero de nuevos conocimientos han sido generados sobre la patogénesis de algunas enfermedades infecciosas. Como resultado de este aumento en la comprensión de la patogénesis de la otitis media, se ha puesto claro que aunque los microbios y sus toxinas inician la infección, es la respuesta inflamatoria del huésped la que define principalmente la extensión y severidad de la enfermedad (28,29). La respuesta inflamatoria esta desarrollada como una estrategia defensiva en contra de gérmenes extraños en un intento para controlar su proliferación y diseminación. 

Este efecto beneficioso se lleva acabo por largo tiempo, lo cual en algunas instancias, es al costo de un ligero o profundo daño tisular.

El comienzo de la OMA esta precedida por congestión y obstrucción de la trompa de Eustaquio que facilita la colonización de bacterias propias de la nasofaringe a invadir y replicarse dentro del oído medio. En la mayoría de los casos la disfunción en la trompa de Eustaquio es producida por una infección viral concomitante (30,31). 

La respuesta inflamatoria del huésped es activada por la presencia de gérmenes bacterianos o virales que producen la expresión clínica y la respuesta de la otitis media. La activación de la respuesta inflamatoria en contra de la proliferación bacteriana local es lo que produce la enfermedad clínicamente evidente (FIG 4). A pesar de la escasa información acerca de los eventos fisiopatológicos moleculares que ocurren durante el desarrollo de la OMA, mecanismos similares observados en otros procesos infecciosos (por ejemplo: sepsis, meningitis, neumonía, peritonitis) están probablemente involucrados (32) .

FIG. 4. Patogénesis de la otitis media aguda

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La mayoría de las respuestas fisiológicas producidas por infecciones bacterianas están mediadas por interacciones complejas de citokinas inflamatorias activadas en respuesta a la presencia de componentes de los microbios dentro de un espacio normalmente estéril (29,33). 

Entre los mediadores iniciales más destacados están el factor de necrosis tumoral (TNF) y la interleukina 1 (IL-1), las cuales son rápidamente producidas por macrófagos, células endoteliales y muchos otros elementos celulares debido a la exposición de productos bacterianos. Estas citokinas estimulan las vías de inmunidad humoral y celular que conducen la producción de numerosos mediadores secundarios como otras interleukinas, interferones, histamina, bradiquininas, fosfolipasas, el factor activador de plaquetas, metabolitos del ácido araquidónico (por ejm: leucotrienos, prostaglandinas), productos derivados del endotelio y otras sustancias hasta ahora pobremente definidas (29,33,34).

La interacción de todos estos mediadores promueve la expresión de receptores del endotelio vascular la cual es necesaria para la adhesión y migración de leucocitos circulantes del torrente sanguíneo al foco de infección local. Estos leucocitos activados están listos para iniciar la fagocitosis y la muerte bacteriana por degranulación y liberación de varias enzimas proteolíticas y de radicales libres. A pesar de que presumiblemente son beneficiosos para el huésped estos eventos también pueden causar daño a tejidos cercanos (29,32,33).

Utilizando técnicas moleculares, un estudio reciente demostró la presencia en secreciones del oído medio en humanos de moléculas de adhesión celular (por ejm: ICM-1, ELAM-1, VCAM-1) envueltas en la interacción del endotelio y los leucocitos la cual promueve la extravasación y la fijación de células inflamatorias (32). Cuando estos polimorfonucleares penetran en el espacio el oído medio, algunas enzimas proteolíticas (por ejm. Elastasa, lisoenzima, etc) son liberadas en el proceso de degranulación (32,35).

Esta cadena del complejo inflamatorio el cual toma lugar durante el desarrollo de la OMA es presumiblemente originado por la replicación viral o bacteriana dentro del oído medio (35).

Diagnóstico y manifestaciones de la otitis media

La otitis media es la principal razón para el uso de antibióticos en Estados Unidos lo cual ha conllevado al aumento de la resistencia a estos antibióticos(36). La razón para explicar el sobreuso de antibióticos es la falla en la distinción por parte del médico entre una otitis media aguda y una otitis media con efusión (37).
El diagnóstico de la OMA no es nada fácil, sobre todo en pediatría. Los signos y síntomas de las infecciones respiratorias altas se sobreponen a los de la otitis, es así como la fiebre, irritabilidad y alteraciones del sueño son frecuentes en niños con ambas condiciones.
Cerca del 93% de los niños con OMA tienen una clínica de descarga nasal, congestión o tos previos al momento del diagnóstico (9,37) (FIG 5).

FIG.5 Características clínica de la OMA y OME

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La infección viral predispone al niño a sufrir de OMA debido a una disfunción en la trompa de Eustaquio y a una colonización del oído medio de gérmenes propios de la nasofaringe (16,18). El dolor es característico en la OMA, puede ser severo y manifestarse con irritabilidad, y alteraciones del sueño. La especificidad y el valor predictivo positivo del dolor de oído en la OMA son del 92 y 83% respectivamente (9,10,37). La localización del dolor es menos obvia en pacientes pequeños (1). Cerca del 25% de los pacientes tienen fiebre y en aproximadamente cerca del 5% es mayor de 40°C (9,37).

El tiempo entre la aparición de los síntomas y la observación de los cambios en la membrana timpánica puede ser tan pequeño como de 8 horas, el tímpano cambia de color (puede estar rojo, amarillo u opaco) y luego se abomba (11,39). Existen controversias con la importancia del enrojecimento de la membrana timpánica, debido a que es difícil diferenciar el eritema del tímpano de situaciones fisiológicas como lo es cuando el paciente llora o presenta fiebre. 

La extensión del eritema, sin embargo, se relaciona con la intensidad del dolor (39,40) .

Una membrana timpánica abombada o una perforación con otorrea son los signos más exactos para el diagnóstico de OMA, otros signos como eritema, son subjetivos y están asociados con un más bajo índice de certeza (11,39,40).

El diagnóstico de OMA y la estrategia de tratamiento subsecuente están basadas en la habilidad diagnóstica del médico y en el conocimiento de los criterios necesarios para diferenciar la otitis media aguda de una otitis media con efusión, otitis crónica supurativa u otitis externa. La exactitud es crítica para el momento de instaurar una terapia adecuada o no en el paciente. 

La otitis media requiere la presencia de efusión en el oído medio y el reciente inicio de síntomas de una enfermedad focal o sistémica. La otitis media con otorrea incluye la presencia de descarga (usualmente purulenta) por el oído medio. La otitis media con efusión requiere la presencia de congestión del oído medio, sin síntomas o signos de enfermedad local o sistémica. 

La otitis supurativa crónica tiene la presencia de inflamación crónica del oído medio con perforación y otorrea.

La otitis externa es una inflamación del canal externo, frecuentemente con drenaje purulento que puede ser difícil de diferenciar de una otitis media supurada con perforación. Más frecuentemente el dolor en la OMA mejora con la perforación timpánica pero continúa en la otitis externa.

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Diagnóstico clínico

La visualización de la membrana timpánica y el estudio de la movilidad son el estándar para el diagnóstico de enfermedad del oído medio. En un estudio, se evaluó el valor predictivo de los hallazgos en la evaluación del oído medio; se encontró que la posición abombada de la membrana timpánica o una disminución en la movilidad de ésta, se correlacionan con efusión del oído medio en más del 78% de los pacientes (13). 

En otro estudio, extendieron estas observaciones por el uso de un análisis de múltiples variables del examen físico asociado con la presencia de otitis media (efusión del oído medio + síntomas agudos), ellos demostraron que combinando la posición, color y movilidad de la membrana timpánica resultan en más del 83% de valor predictivo cuando se compara con la miringotomía (41).

Métodos diagnósticos

Con el cuadro clínico compatible, la OTOSCOPIA CONVENCIONAL sigue siendo el método diagnóstico de elección (10,39,40). Es aconsejable un otoscopio de luz halógena, con baterías nuevas, así como un conducto libre de cerumen para visualizar el tímpano.

Este procedimiento puede ser difícil en el niño, por el tamaño reducido del conducto auditivo externo y por las características propias de sujeción de los pequeños. A un grupo de médicos de 9 países se les cuestionó qué tan certeros eran en el diagnóstico de otitis media en niños pequeños. Se encontró únicamente un 58% de aciertos en el grupo de 0-12 meses; un 66% en el grupo 13-30 meses y un 73% en mayores de 30 meses de edad (42). Esto demuestra la dificultad en el diagnóstico de la otitis media en el niño pequeño.

La OTOSCOPÍA NEUMÁTICA (perilla neumática instalada en el otoscopio) que efectúa presión positiva y negativa al tímpano es un método bastante útil ya que se comprueba la escasa movilidad de la membrana ante la presencia de líquido o pus (10,39).

La OTOSCOPÍA NEUMÁTICA requiere un instrumento con suficiente luz y un sistema de aire que permita la aplicación de presiones positivas y negativas. El tímpano es normalmente traslúcido por lo que permite la visualización de signos específicos, estos incluyen la apófisis corta y el manubrio del maléolo y la pars flácida localizada superiormente. Ambos son fácilmente observables y ayudan a identificar la posición de la membrana.

Un movimiento hacia adentro con la presión positiva y un movimiento hacia fuera con la presión negativa deben ser observados especialmente en el cuadrante pósterosuperior. 

Cuando la membrana timpánica está retraída la apófisis corta del maléolo pasa a ser más prominente y el manubrio se ve acortado porque cambia su posición en el oído medio. El movimiento hacia adentro con la presión positiva está restringido o ausente porque el tímpano está tan adentro como su rango de movimiento se lo permite, la movilidad hacia fuera puede estar presente con la aplicación de presión negativa. 

En la OMA el tímpano está frecuentemente abombado. El maléolo está oculto y la membrana está opaca o roja. Puede observarse un nivel de pus, y la movilidad suele estar ausente o marcadamente reducida tras la aplicación de presiones positivas y negativas. El estudio de la movilidad es sujetivo y requiere de entrenamiento, cosa que en nuestro medio se hace difícil por el alto costo de los aparatos, y la falta de entrenamiento en médicos no especialistas al respecto. 

A pesar de ello, en Estados Unidos se ha comprobado que la sensibilidad y especificidad de la otoscopia neumática para el diagnóstico de OMA en médicos residentes de ORL llega a 92% de sensibilidad y un 84% de especificidad,(43) por lo que se recomienda implementar programas de entrenamientos en residentes de pediatría, para hacer uso de este medio diagnóstico tan eficaz para el diagnóstico de patologías del oído medio.

La TIMPANOMETRÍA utiliza puente de impedancia acústica para registrar la distensibilidad de la membrana timpánica y la presión del oído medio. Ante cualquier duda diagnóstica nos informa la presencia de líquido en el oído medio, con un porcentaje alto de sensibilidad y especificidad (39,44,45).

La REFLECTOMETRÍA ACÚSTICA es otro método utilizado que determina la cantidad de sonido reflejado desde la membrana timpánica. Ésta aumentará ante la presencia de líquido. Está indicada cuando existe alguna duda diagnóstica con la otoscopia neumática(46,47).

Tratamiento de la otitis media aguda

La otitis media es una entidad de curso benigno; de los estudios aleatorios controlados se sabe que la mayoría de casos se resuelven sin tratamiento(48). Burke(40) (1991) y Kaleida(49) (1991) encontraron, en estudios bien controlados, que el porcentaje de curación clínica de niños tratados con placebo para otitis media aguda, fue de 86% y 92%, respectivamente. 

Esta evolución favorable refleja las efectivas respuestas inmunológicas e inflamatorias locales. Sin embargo, hay consenso, para el uso de los antimicrobianos porque, además de haber disminuido de manera dramática las complicaciones, mejoran de manera estadísticamente significativa los síntomas de la enfermedad más rápidamente (50). Posiblemente en el futuro habrá un grupo de niños seleccionados en quienes el tratamiento expectante será la conducta a seguir.

Actualmente hay 16 antibióticos disponibles para el tratamiento de la OMA (Fig 7). El fármaco inicial de elección sigue siendo la Amoxicilina. porque es efectiva contra la mayoría de patógenos y es menos costosas que las otras alternativas (14,51). A dosis elevadas de 80 a 100mg/kg/día puede proporcionar tratamiento efectivo en infecciones causadas por pneumococos resistentes a penicilina(14). Numerosos estudios han fallado en demostrar que otros fármacos sean superiores a este medicamento en el tratamiento de dicha entidad (34,42)

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Es preocupante, desde el punto de vista estadístico, el aumento en el uso de fármacos de segunda línea, sobre todo las Cefalosporinas de 2a y 3a generación, en pacientes con otitis media aguda (no recurrente o persistente), lo cual eleva los costos y facilita la aparición de resistencia antibiótica (35,37).

El tratamiento agresivo con estos antibióticos más costosos refleja unas expectativas irreales, por cuanto la historia natural de la entidad es favorable. Del 90-95% que responden a la terapia inicial únicamente el 10% corresponde a la respuesta antibiótica (del resto, el 80% mejora espontáneamente). El tiempo sugerido de tratamiento es de 3 dosis diarias durante 10 días, aunque diversos estudios han demostrado iguales resultados con manejos realizados por espacio de 3, 5, 7 y 20 días o con 1-2 dosis al día (52,53). 

La alternativa a la Amoxicilina es el Trimetoprima sulfametoxazol como droga de primera línea, en pacientes que no toleren o sean alérgicos a la Amoxicilina.
Las drogas de segunda línea se reservan para:

  •  Fracaso del tratamiento inicial (persistencia de la fiebre y/o la otalgia por 48-72 horas) 
  • Infección persistente a pesar del tratamiento inicial de 10-14 días
  • Poca tolerancia a antibióticos de primera línea 
  • Alta incidencia de organismos resistentes en la comunidad
  • Cultivo positivo de secreción ótica para organismos resistentes por antibiograma
  • Coexistencia de conjuntivitis ipsolateral

De estos antibióticos del segundo grupo, quizás es más prolijo en publicaciones recientes sea la Azitromicina. Se ha valorado su eficacia,(54) comparado con Cefaclor(55) y Amoxicilina/ácido clavulánico,(56,57) siendo considerado eficaz e igual o superior a los 2 antibióticos comparados.

Drogas consideradas como de tercera línea incluyen medicamentos que son muy efectivos contra neumococos altamente resistentes a la penicilina como la Clindamicina, que logra altos niveles ce concentración en el oído medio (58,59). La Ceftriaxona también se considera como antibiótico de tercera línea, sobre todo cuando hay poca respuesta al tratamiento con los de segunda línea o cuando hay complicaciones (p.ej meningitis). 

Se han publicado varios trabajos que comparan la eficacia de este medicamento en dosis única, al 10º día de manejo con antibióticos de la primera o segunda línea. Su efectividad alcanza el 80% contra 85% de la Amoxicilina (60). Esto es estadísticamente no significativo y por su alto costo y la posibilidad que estemos facilitando la aparición de cepas multi-resistentes no se aconseja su uso como terapia inicial (61).

La TIMPANOCENTÉSIS o MIRINGOTOMÍA se reserva para:

  • No hay respuesta al tratamiento con antibióticos de 2a y 3a línea
  • Pacientes con otitis media que tengan otalgia severa, que posean serias lesiones y/o con apariencia tóxica
  • Síntomas persistentes (otalgia - fiebre) 72 horas después de iniciado el tratamiento
  • Inmunodeficiencias congénitas o adquiridas
  • Neonatos con otitis media aguda
  • Toxicidad o complicaciones supurativas temporales o intracraneales

Los analgésicos están indicados en el tratamiento, de preferencia Acetaminofén 15 mg/kg/dosis cada 4 -6 horas o ibuprofén a una dosis de 5-10 mg/kg/dosis cada 8 horas.
Los descongestionantes y antihistamínicos no son superiores al placebo por lo que su uso no se recomienda (62).

Prevención y estilo de vida

Es muy importante estimular la lactancia materna, que se considera reduce los episodios de otitis media aguda en estudios longitudinales (20,21). Limitar el uso de chupones en la guarderías ya que se ha asociado a un incremento en episodios de otitis media (63). Así mismo, los niños que asisten a guarderías se beneficiarían de una vacuna contra el virus de la Influenza, que ha demostrado reducir la incidencia de otitis media aguda hasta en un 40% durante epidemias (23).

La vacuna antineumocóccica protege contra las cepas incluidas en ella, pero no disminuye la incidencia de otitis media aguda (24). Por el aumento de la resistencia del neumococo a la penicilina se trabaja arduamente en mejorar la inmunogenicidad de la vacuna, sobre todo en niños menores de 2 años. La prevención de la otitis media aguda durante una infección de vías aéreas superiores con antibióticos a demostrado no ser de utilidad (64).

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