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Valor del ultrasonido Doppler dúplex y Doppler color en el estudio del Sistema Venoso Portal de pacientes con hepatopatía crónica. Correlación con la biopsia hepática


Primer Simposio Imternacional sobre el uso de la Gonadotrofina Coriónica en la obesidad



Nueva Sección


Universidad Católica Argentina

Curso de Posgrado 
en 
Psicoterapia Simbólica
 
(nueva Ventana)





Autor
Dra. Natacha J. Berland de León 
Especialista 1er grado en Imagenología 
Natasha@infomed.sld.cu
 
Telef: 8-81-06-48 

Tutor: 
Dra. María. E. Parrilla Delgado 
Especialista de 2do grado en Imagenología.

Asesores: 
Dr. Enrique Arús Soler
Especialista de 2do grado en Gastroenterología Doctor en Ciencias Médicas. 

Dr. Hermidio Hernández Mulet Esp. de 1er grado en Gastroenterología



"Hospital D.C.Q Hermanos Ameijeiras"
Habana. Cuba 2001

Resumen

Se estudiaron 100 pacientes portadores de hepatopatía crónica, para estudiar las características hemodinámicas del flujo en los vasos del sistema portal, empleando el ultrasonido Doppler dúplex (DD) y Doppler color (DC), y valorar fundamentalmente las velocidades medias de estos vasos, correlacionando las mismas con el grado de daño parenquimatoso reportado por la biopsia hepática.

Se empleó un equipo de ultrasonido Combison 420 , con un transductor electrónico de 3.5 MHz realizando estudios en modo B, DD y DC. Se determinó que el 46% de los pacientes tenía un hígado pequeño y el 32% una moderada esplenomegalia, que el calibre promedio de la porta fue de 11.12 mm (DS + 3.1), el del eje espleno-portal de 9.14 mm (DS + 2.9) y el de la vena mesentérica superior 10.53 mm (DS + 2.9). El 11% presentaba circulación colateral, fundamentalmente a nivel del hilio esplénico.

Con el ultrasonido DD y DC se estudió las características hemodinámicas del flujo sanguíneo demostrando circulación colateral en el 11% de los pacientes, flujo invertido en el 8% y en el 4% trombosis del sistema portal. La velocidad promedio del flujo del sistema portal fue 11.8 cm /seg (DS + 2.3). Demostrando finalmente que existe un valor de velocidad para cada grado de actividad reportado por la biopsia, disminuyendo los valores de las velocidades medias obtenidas a medida que aumenta el grado de daño parenquimatoso hepático.

Introducción

Durante años, la laparoscopia y la biopsia hepática han sido los elementos claves para establecer el diagnóstico y seguimiento de la hepatopatía crónica. Ambos, constituyen métodos muy útiles, pero tienen el inconveniente de que son estudios invasivos y en determinadas hepatopatías no es posible utilizar la biopsia por la presencia de trastornos de la coagulación (cirrosis hepática, hepatitis crónica activa lupoide, etc.). 

Con el advenimiento del ultrasonido en escala de grises como método diagnóstico, surgió una técnica imagenológica de primera línea no invasiva, para evaluar a pacientes con alteraciones vasculares portohepáticas. Posteriormente y con la introducción del ultrasonido Doppler dúplex (DD) y Doppler color (DC), se pudieron confirmar los hallazgos previamente referidos en el ultrasonido en escala de grises e identificar, con mayor precisión, los vasos sanguíneos así como estudiar la dinámica del flujo. 

Estos métodos ultrasonográficos (DD-DC) permiten visualizar los vasos sanguíneos, obteniéndose información valiosa mediante una serie de parámetros hemodinámicos cualitativos, semicuantitativos y cuantitativos.1, 2, 3 Con el ultrasonido DC la anatomía vascular normal y las variantes anatómicas de los vasos, pueden evaluarse rápidamente y su capacidad para distinguir el flujo, permite diferenciar, de manera rápida y exacta, un vaso de otra estructura no vascular cercana. 

El ultrasonido DD y DC como técnicas complementarias de la imagen en tiempo real, son extremadamente útiles en la identificación y evaluación de vasos pequeños comprimidos por el parénquima hepático afectado en los pacientes con hepatopatía crónica. 4

Breve reseña anátomo-clínica y ultrasonográfica del hígado normal

La evaluación clínica del hígado es difícil de realizar a pesar de su tamaño, ya que su borde superior se sitúa debajo del diafragma y el resto está rodeado por las costillas; incluso, la aparente sencilla evaluación del tamaño del hígado, es problemática. Los síntomas habituales de la enfermedad hepática (astenia, anorexia, dispepsia, malestar general o molestias abdominales, etc.) son a menudo inespecíficos e incluso en la insuficiencia hepática pueden estar ausentes hasta que la afección esté muy avanzada. 

Se pueden utilizar pruebas bioquímicas para cuantificar la alteración de la función hepática, pero su utilidad en el diagnóstico diferencial, en el caso de las hepatopatías difusas, es limitada.5, 6 El aspecto ultrasonográfico normal del parénquima hepático es tan característico, que se emplea como modelo para ajustar todos los parámetros ecográficos del abdomen. 

El parénquima hepático presenta una ecoestructura relativamente fina, ligeramente ecogénica y homogénea (asumiendo un ajuste correcto de las curvas ganancia/tiempo), siendo isoecogénico (o al menos casi) con respecto al bazo, más ecogénico que el parénquima renal y menos ecogénico que el páncreas. En el intersticio del parénquima hepático se hallan vasos de paredes finas.8, 9

Datos generales y aspecto ultrasonográfico de la hepatopatía crónica

La histología del hígado afectado por una hepatopatía crónica, se caracteriza por presentar fibrosis y una conversión de la arquitectura hepática normal en nódulos desorganizados. Los rasgos más importantes son la necrosis parenquimatosa, la regeneración y la fibrosis difusa, lo que conlleva a una alteración de la arquitectura lobulillar. 

Todas estas alteraciones provocan distorsión de la arquitectura de los lobulillos, que a su vez alteran la disposición de los vasos sanguíneos y originan una disminución en la luz de las ramas portales intrahepáticas, con aumento de la resistencia al paso de la sangre y la consiguiente dilatación de la porta extrahepática, así como la formación de trombosis y circulación colateral. La enfermedad sigue un proceso crónico y progresivo que tiene como resultado la insuficiencia hepatocitaria y la hipertensión portal.

En los pacientes con cirrosis, el hallazgo ultrasonográfico clásico es la presencia de una ecoestructura hepática "grosera". La fibrosis y la nodularidad producen una alteración en la ecoestructura hepática, que oscila entre una ecogenicidad casi imperceptiblemente grosera, hasta la nodularidad macroscópica. 

La ecografía puede valorar el tamaño hepático, las alteraciones de su ecogenicidad, la presencia de ascitis y la obstrucción del tracto biliar. Mediante los métodos ecográficos (DD- DC), se pueden visualizar los vasos sanguíneos hepáticos y en especial la VP, obteniéndose, mediante su estudio, gran cantidad de información sobre la hemodinamia.

A pesar de que hasta el momento el diagnóstico específico de las hepatopatías crónicas está basado en la biopsia, los hallazgos ultrasonográficos bidimensionales son muy orientadores y aunque el ultrasonido no es capaz de proporcionar una estimación cuantitativa de los cambios histológicos esta técnica, es a menudo, la primera exploración que se realiza ante la sospecha de una hepatopatía crónica por lo que debemos estar familiarizados con ella.10,11 

El poder establecer mediante el ultrasonido DD y DC las alteraciones del flujo en la VP y su relación con el grado de daño parenquimatoso hepático, es un desafío futuro y un reto a la introducción de procederes diagnósticos no invasivos y seguros, en el manejo adecuado de estos pacientes, contribuyendo así a mejorar la calidad de vida de los mismos, objetivo que persigue nuestro estudio.

Objetivos

General

Correlacionar las variaciones del flujo del sistema portal mediante el ultrasonido DD y DC en pacientes hepatópatas con el grado de daño parenquimatoso hepático confirmado por la biopsia en estos pacientes. Específicos:
Analizar por ultrasonido bidimensional el aspecto ultrasonográfico del hígado y del bazo (su tamaño y ecoestructura), así como el calibre de los vasos del sistema espleno-portal y la presencia o no de circulación colateral.
Determinar mediante el DD y DC, la permeabilidad del sistema portal, detectando la presencia de trombosis total o parcial y la dirección del flujo.
Establecer la velocidad media promedio en los vasos del sistema portal en pacientes hepatópatas, mediante el análisis cuantitativo del espectro (DD) .
Correlacionar el resultado de la biopsia hepática (daño hepatocelular) con las velocidades medias del flujo, obtenidas en el sistema venoso espleno-portal.

Información preliminar

Principios físicos e interpretación de la señal Doppler

El nombre de Doppler hace honor al científico austriaco J. C. Doppler (1805- 1853) que fue el primero en describirlo. 

Definición

Con el termino de "efecto Doppler" se entiende el fenómeno físico, por el cual la frecuencia de la onda ultrasónica, que encuentra un objeto en movimiento, genera una onda con una variación de frecuencia directamente proporcional a la velocidad del objeto que se mueve. La frecuencia de la onda reflejada es mayor con respecto a la incidente, si el movimiento se dirige hacia la sonda emitente, y menor si ocurre lo contrario. 

En el caso de la aplicación clínica del Doppler, el objeto al cual se le analiza la velocidad de movimiento está representado por los hematíes. A continuación mostramos la ecuación en la que se basa este fenómeno:

Efecto Doppler: Ecuación DF = 2 . v . Fi . cos a c DF : Diferencia de frecuencia entre la onda incidente (Fi) y la reflejada (Fr)
v: Velocidad del objeto explorado.
Fi: Frecuencia de la onda incidente.
cos a: Coseno del ángulo formado entre la dirección del haz ultrasónico y el eje del vaso explorado.
c: Constante de la velocidad de propagación del haz ultrasónico (1.540m/seg)

Esquema 1. La onda incidente (Fi) y la reflejada (Fr) generan una variación de frecuencia (DF), que es proporcional a la velocidad (V) de los hematíes y al coseno del ángulo (a) formado entre el haz ultrasónico y la dirección del flujo. 12.
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Características técnicas

El primer aparato de tipo Doppler dúplex fue utilizado con la finalidad de valorar el flujo sanguíneo en las cavidades cardíacas y en los vasos carotídeos. Con posterioridad se han desarrollado equipos que permiten analizar de modo óptimo flujos sanguíneos de elevada velocidad y alto volumen. A nivel abdominal, existe una particularidad; es preciso estudiar vasos pequeños con flujo lento lo que obliga a utilizar aparatos de elevada sensibilidad para conseguir una señal Doppler adecuada.

Análisis del espectro

Cuando se realiza un examen Doppler vemos que a las diferentes velocidades de la sangre existentes en el interior del campo explorado, le corresponden múltiples frecuencias. Al conjunto de estas múltiples y variadas frecuencias se denomina espectro.

El análisis de la amplitud del espectro permite caracterizar al flujo en laminar o turbulento así como identificar sutiles aumentos de la velocidad, en el caso de una estenosis. La dirección del flujo, bien se aleje del transductor o se aproxime a él, se valora al observar si el espectro correspondiente se registra por encima o por debajo de la línea de base (línea 0). Además al analizar el espectro se puede reconocer de forma simultánea la presencia de un flujo venoso o arterial.

Interpretación de la señal Doppler

Se ha señalado, que la señal Doppler proveniente de un vaso es directamente proporcional a la velocidad de los hematíes en el interior del mismo. El estudio de los vasos de grueso calibre, aporta datos sobre alteraciones intrínsecas del mismo (estenosis, oclusión, dilatación) o de alteraciones del sistema vascular por delante o posterior al vaso examinado. Al estudiar los pequeños vasos intraparenquimatosos, podemos conocer su estado de perfusión y detectar la presencia de una microangiopatía.

El efecto Doppler se puede representar de dos formas fundamentales, en forma de señal color o en forma de un espectro. La señal color es el método que analiza fundamentalmente los parámetros cualitativos del flujo, permitiendo conocer la permeabilidad de los vasos visualizados con el ultrasonido modo B y determinar la presencia, dirección y alteraciones del flujo, según la escala de color. Con el análisis del espectro no solo podemos evaluar el flujo de forma cualitativa sino que podemos realizar determinaciones para calcular la velocidad (análisis cuantitativo) y los índices de resistencia y pulsatilidad (análisis semicuantitativo).13, 14

Materiales y métodos

Nuestra investigación se realizó basada en un método prospectivo comparativo donde se estudiaron con ultrasonido DD y DC 110 pacientes con hepatopatía crónica, independientemente de su etiología. 

Se excluyeron 10 pacientes; 4 donde no fue visible en el ultrasonido la vena mesentérica superior y 6 en los que no fue visible el eje espleno-portal. Todos los pacientes fueron remitidos de las consultas de Gastroenterología y Medicina Interna de nuestro hospital, tratándose de pacientes, ingresados o de consulta externa en el período comprendido entre marzo del 1999 y diciembre del mismo año. Para ello se empleó un equipo de ultrasonido Combison 420 de la Casa Kretz de Austria, con un transductor multifrecuencial electrónico de 3.5 MHz, con el cual realizamos estudios en modo B, Doppler color y Doppler dúplex . 

Todas las mediciones fueron realizadas por el médico residente a cargo de la investigación, adiestrado y asesorado por un Especialista de segundo grado en Imagenología experto en Doppler, para así evitar errores.

Técnica exploratoria

Los pacientes acudieron en ayunas de 4 horas, previo al examen, para evitar el aumento del flujo sanguíneo a nivel del sistema portal como ocurre después de la ingestión de alimentos. El día del estudio se revisó el resultado de la biopsia hepática, la cual debía de haber sido realizada en un plazo no mayor de 1 año. 

Una vez cumplido estos requisitos, se realizó el estudio ultrasonográfico con el paciente en decúbito supino, explorando todos los órganos de la cavidad abdominal con técnica bidimensional, haciendo mayor énfasis en el análisis del hígado, el bazo y en los vasos del sistema portal. 

A continuación se exploró con DC los vasos del sistema espleno-portal, realizándose un análisis cualitativo del flujo, por último se empleó el DD para realizar el análisis cuantitativo y semicuantitativo, obteniéndose los valores de la velocidad del flujo en estos vasos, excluyendo el cálculo del índice de resistencia y pulsatilidad que son específicos para los vasos arteriales.

La técnica de exploración ultrasonográfica del hígado y los vasos portales en modo B, DD y DC se realizó de acuerdo a la metodología preestablecida de la forma siguiente:15, 16

Los valores de la velocidad media de los vasos portales, obtenidas mediante el análisis cuantitativo del flujo, fueron correlacionados con los resultados de la biopsia hepática en cuanto al grado de daño parenquimatoso, tratando de establecer un valor de velocidad específico para cada grado. 

Los criterios anatomopatológicos de clasificación de la biopsia hepática que utilizamos, fueron aquellos que tenían en cuenta el grado de actividad, los cuales a su vez son los empleados en nuestro Hospital por el Departamento de Anatomía Patológica, debido la confiabilidad de sus resultados: 17

  • Grado 0: Sin actividad
  • Grado I: Inflamación mínima.
  • Grado II: Inflamación media
  • Grado III: Inflamación moderada
  • Grado IV: Lesión severa

El análisis y discusión de los resultados se expresan en forma de tablas y gráficos con cifras secuenciales, presentándolos de acuerdo con el orden de los objetivos del estudio. También se muestran imágenes ultrasonográficas en modo B, DD, DC y tridimensionales que hacen más representativo el estudio. Para el análisis estadístico de las velocidades medias del sistema portal, se empleó el análisis de Varianza de una vía, teniendo en cuenta los diferentes grados de actividad de la biopsia hepática. 

Se consideró que existían diferencias significativas cuando la probabilidad asociada al test fue menor de 0.05 (p< 0.05 ) . Los datos fueron recogidos en una encuesta anexa, que permitió un mejor manejo de los casos durante el tiempo que duró el estudio y que incluyó todos los aspectos destinados a investigar, que a su vez constituyen los objetivos del mismo.

Discusión

La técnica de diagnóstico por imagen de primera línea para evaluar al paciente con patología portohepática, suele ser la ecografía modo B en escala de grises. En algunos pacientes seleccionados se utiliza con frecuencia la ecografía Doppler con el fin de confirmar los hallazgos de la ecografía en escala de grises. 

El diagnóstico por imagen de la hepatopatía crónica, se ve complicado por la presencia de distintos grados de fibrosis hepática que acompaña a la enfermedad primaria. Se ha descrito que el hallazgo de la nodularidad en la superficie hepática utilizando transductores lineales de alta resolución, presenta una sensibilidad del 88% para identificar a pacientes con cirrosis.18 En nuestro estudio el 46% de los pacientes presentaba un hígado pequeño multinodular, contando con un pequeño número de pacientes portadores de hepatomegalia (4%) o un hígado ecográficamente de aspecto normal (3%), perteneciendo estos casos a los de menor actividad o daño hepático según refirió la biopsia. (Fig. 1a, 1b,1c).

Por su parte el bazo, uno de los primeros órganos que responde al éstasis sanguíneo venoso y que se observa aumentado de tamaño en el 40 % de las hepatopatías según reportes,19se encontró en nuestro estudio, moderadamente aumentado de tamaño en el 32% de los pacientes. La mayoría de los estudios publicados hasta ahora han empleado la ecografía en tiempo real y numerosos investigadores consideraron, inicialmente, que la dilatación de la VP era un hallazgo indicador de hipertensión portal. 

La VP normal posee un calibre entre 11mm y 13 mm pero puede presentar grandes oscilaciones de calibre e incluso puede ser de pequeño calibre en pacientes con hipertensión portal severa cuando la mayor parte de la sangre se deriva por las colaterales, no obstante todavía no se ha demostrado todavía que el calibre de la VP sea un indicador exclusivo de hipertensión portal. Bolondi y cols,20 encontraron una sensibilidad del 41.8% cuando solo se consideraba el calibre de la porta. En nuestro estudio el diámetro promedio del calibre de la porta fue de 11 mm, lo cual coincide con la literatura reportada al igual que el calibre de los restantes vasos del sistema portal. 

Otros autores plantean que el curso paralelo de la vena mesentérica superior con respecto a la pared abdominal, hace difícil en ocasiones encontrar un ángulo de incidencia menor que 60° y el curso curveado de la vena esplénica, hace incierta la medición del ángulo lo que reduce enormemente la seguridad de la medición cuantitativa del flujo en esta vena por medio del US Doppler. 

En un estudio muy reciente, se evaluó la posibilidad de medir el flujo Doppler en la vena esplénica a un grupo de pacientes no cirróticos, la vena esplénica y la vena mesentérica superior fueron suficientemente visibles en sólo el 53-69% de los casos, similar a lo ocurrido en nuestra investigación donde fueron excluidos 10 pacientes por esta condición, los cuales no se tuvieron en cuenta al analizar la muestra, ya que en ellos era imposible realizar las mediciones hemodinámicas correspondientes.21, 22.

La circulación colateral suele desarrollarse en el curso de la hipertensión portal la cual constituye una complicación de la cirrosis. La hipertensión portal, ocurre cuando se obstruye el flujo venoso portal que se dirige al hígado. Desde el punto de vista práctico lo que permite el diagnóstico ecográfico de hipertensión portal es la identificación de la inversión del flujo en la VP o en las colaterales. 

En términos más sencillos, el flujo portal no puede alcanzar la circulación sistémica a través del hígado y debe ser desviado alrededor del mismo por medio de vías colaterales. Las colaterales representan vasos fetales colapsados o parcialmente colapsados que se permeabilizan y conectan los sistemas venosos portal y sistémico. La vía más frecuente es la coronario-esofágica, lo que ocurre en el 80-90% de los pacientes con hipertensión portal. Otras vías colaterales menos frecuentes se producen por recanalización de la vena umbilical o paraumbilical y las colaterales intestinales, esplenorrenales, gastrorrenales, retroperitoneales y hemorroidales. (Fig. 2a, 2b)

En nuestro estudio 11 pacientes eran portadores de vasos de circulación colateral con franco predominio a nivel del hilio esplénico (54.6 % ). La vena umbilical recanalizada llega a medir más de 3mm, discurre en el interior del ligamento falciforme desde la rama izquierda de la VP hasta las venas epigástricas, por la pared abdominal anterior a nivel del ombligo, viéndose la típica imagen "en ojo de buey" en la zona del ligamento redondo debido a la grasa hiperecogénica que rodea al vaso hipoecoico. 

En nuestro estudio el 2% de los pacientes portaban esta variante de circulación colateral (Fig. 3a, 3b). Las venas de la pared abdominal son la causa del "caput medusae" que se observa en la exploración clínica.23,24 (Fig. 3c) La cirrosis hepática representa una de las causas más frecuentes de trombosis portal. Según diferentes estudios la incidencia de trombosis portal en los pacientes cirróticos oscila entre un 0.6% y un 17%. 

Los criterios ecográficos de trombosis portohepática son la presencia de trombos ecogénicos en la luz del sistema venoso portohepático, el aumento de tamaño de la vascularización venosa portohepática, la presencia de vasos colaterales, y la distensión de las venas mesentéricas y esplénica permeables proximales a la obstrucción. En un estudio realizado por Bolondi y colaboradores en 228 pacientes cirróticos, encontraron una prevalencia de trombosis portal, parcial o total del 8% y 4.4% respectivamente. La introducción de la ecografía Doppler y sobre todo del Doppler color, ha contribuido notablemente a poner de manifiesto la importancia clínica de esta patología. 

En nuestro estudio 4 casos eran portadores de trombosis de sistema portal (4%), siendo la VP el vaso más afectado lo cual coincide con la literatura reportada. (Fig. 4a, 4b, 4c, 4d).25 Muy unido a la trombosis portal se encuentra el flujo que se aleja del hígado (hepatofugal). Kawasaki y cols, comunicaron una prevalencia de flujo hepatofugal en 6.1% de pacientes cirróticos y de 5.3% en pacientes con hepatocarcinoma. En nuestra experiencia la prevalencia global de flujo hepatofugal en las venas principales del sistema venoso portal fue de 8.0 %, 2 casos a nivel portal y 3 en el resto de los vasos. Un flujo portal invertido se asocia generalmente a una reducción significativa del diámetro de la VP.26

Se plantea que los pacientes con flujo hepatofugal presentan una incidencia significativamente reducida de sangrado, probablemente por la presencia de grandes lechos vasculares portosistémicos colaterales, que determinan la inversión del flujo en los grandes vasos del sistema portal y crean una condición similar a las anastomosis portosistémicas quirúrgicas.27 

La inversión del flujo en la vena esplénica sugiere la presencia de colaterales esplenorrenales, mientras que la inversión del flujo en la vena mesentérica superior sugiere la presencia de anastomosis de la vena mesentérica y la circulación sistémica.28, 29 (Fig. 5a,5b)

En los pacientes con cirrosis hepática, la velocidad del flujo portal está disminuida con respecto a los valores observados en los sujetos normales. Existen variaciones, que dependen de la metodología de la exploración y de la falta de homogeneidad de los pacientes. Una reducción progresiva de la velocidad del flujo portal, forma parte de la historia natural de la hipertensión portal en el paciente cirrótico. En esta situación la ecografía Doppler es un método de estudio ideal para monitorizar, mediante controles periódicos, la evolución del cuadro hemodinámico. 

En los últimos años, se han publicado numerosos artículos sobre las mediciones cuantitativas del flujo en la VP. Estos estudios concuerdan unánimemente con el hecho de que la velocidad está reducida, de modo más o menos evidente, en los pacientes cirróticos con respecto a los sujetos normales.

La variabilidad de los valores comunicados para la velocidad de la VP dependen en parte de las limitaciones del método y de la variación de los patrones hemodinámicos, en relación con el grado y etiología de la cirrosis. Hay autores que plantean que existe, una correlación significativa entre la reducción de la velocidad del flujo portal y la gravedad de la enfermedad. En relación a este aspecto, en nuestra investigación tuvimos resultados similares, existiendo una reducción de las velocidades en los vasos del sistema portal, las cuales se compararon con el grado de actividad referido por la biopsia, lográndose determinar una velocidad para cada grado de actividad, lo cual fue significativamente estadístico en el caso de la VP y el eje espleno-portal no así para la mesentérica superior.30, 31 

Al analizar el espectro del flujo de los vasos portales en pacientes cirróticos este se comporta como un espectro de banda amplia con perfil plano, típico de un flujo venoso de baja velocidad a diferencia de lo que ocurre en los pacientes normales, como se muestra en las figuras 6a y 6b.A continuación mostramos en la tabla I, la correlación entre el grado de daño hepático reflejado por la biopsia y las velocidades medias obtenidas en la VP y en el eje espleno-portal, que fueron los vasos que tuvieron significación estadística en nuestra investigación.

Tabla I - Correlación entre la biopsia y las velocidades medias la biopsia en la VP y en el eje
espleno-portal
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La velocidad media promedio del sistema portal determinada en nuestro estudio fue de 11.8 cm/seg (DS + 2.3) que como podemos observar coincide con los valores de velocidades medias reportadas por otros autores como se observa en la tabla II.

Tabla II- Valores del flujo portal en pacientes normales y pacientes cirróticos
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Otros autores plantean que el enlentecimiento del flujo portal tiene valor diagnóstico cuando se acompaña de datos morfológicos de hipertensión portal (dilatación del eje espleno-portal, presencia de esplenomegalia con ectasia de la vena esplénica, circulación colateral, etc.) lo que traduce un evento hemodinámico, pero carece de valor discriminante por sí mismo.40

En algunos casos, donde todavía no hay datos morfológicos de hipertensión portal, la presencia de un flujo portal lento puede sugerir la existencia de hipertensión portal en fase inicial. Los cambios fisiológicos observados en el sujeto normal durante las fases respiratorias, enlentecimiento del flujo en inspiración y aumento en la espiración, son menos evidentes en el paciente cirrótico. Esto es debido al aumento de la resistencia intrahepática.41

Por todo lo anteriormente planteado llegamos a la conclusión, coincidiendo con la literatura revisada, que el DC y DD son de gran valor en la evaluación y seguimiento del paciente con hepatopatía crónica constituyendo una de las primeras investigaciones (imagenológica o no) que se les debe realizar a estos pacientes, con resultados sumamente satisfactorios muy similares a los que se obtienen por la laparoscopia y la biopsia, las cuales constituyen hasta el momento las reglas de oro en el estudio y evolución de estos pacientes. 

A favor de esta técnica están además; su bajo costo, fácil manejo, reproductibilidad y ausencia de intervensionismo, todo ello con una alta sensibilidad y especificidad, superponibles al de otras técnicas complejas de diagnóstico por imagen, como es la tomografía axial computadorizada o la resonancia magnética nuclear. 

Que tengamos conocimiento, hasta el momento en nuestro país ni en la literatura revisada, se ha realizado un estudio investigativo con estas características, por lo que consideramos que el nuestro brinda una opción más a estos pacientes con todas las ventajas ya referidas.

Conclusiones

Se estudiaron 100 pacientes portadores de hepatopatía crónica, con el principal objetivo de estudiar las características hemodinámicas del flujo en los vasos del sistema portal, para lo cual se empleó el ultrasonido Doppler dúplex (DD) y Doppler color (DC), valorando fundamentalmente las velocidades medias de estos vasos y correlacionar las mismas con el grado de daño parenquimatoso reportado por la biopsia hepática en estos pacientes. 

Para dicho fin se empleó un equipo de ultrasonido Combison 420 , con un transductor electrónico de 3.5 MHz para realizar los estudios en modo B, DD y DC, llegando a las siguientes conclusiones:

1. Con el examen ultrasonográfico modo B se determinó que el 46% de los pacientes tenían un hígado pequeño con alteración de su ecoestructura y el 32% una moderada esplenomegalia que el calibre promedio de la porta fue de 11.12 mm (DS + 3.1), del eje espleno-portal de 9.14 mm (DS +2.9) y el de la mesentérica 10.53 mm (DS +2.9). Se demostró además que el 11% presentaba circulación colateral, fundamentalmente a nivel del hilio esplénico. 

2. Con el Doppler color se detectó que en el 8% el flujo estaba invertido y en el 4% se demostró trombosis del sistema portal. 

3. Con el análisis cuantitativo del espectro Doppler se obtuvo que las velocidades promedio del flujo en los vasos del sistema portal fueron: a nivel de la porta, 11.9 cm / seg (DS + 2.1), del eje espleno-portal, 11.6 cm / seg (DS + 2.5), y en la mesentérica superior de 12.0 cm / seg (DS + 2.5). La velocidad media promedio de los vasos del sistema portal fue de 11.8 cm / seg (DS + 2.3). 

4. Existe una estrecha correlación entre las velocidades medias de la porta y el eje espleno-portal por un lado y el grado de actividad de lesión hepática encontrada en la biopsia, existiendo un valor de velocidad para cada grado de actividad referido. Los valores de las velocidades medias obtenidas en estos vasos disminuyen a medida que aumenta el grado de daño parenquimatoso hepático.

Recomendaciones

1. Emplear el ultrasonido Doppler dúplex y Doppler color como un método más en el estudio y seguimiento de los pacientes con hepatopatía crónica, valorando para ello, los parámetros de velocidades de acuerdo al grado de lesión parenquimatoso descrito en nuestro trabajo, lo cual puede llegar a sustituir la biopsia hepática, fundamentalmente en el seguimiento de estos pacientes.

2. Continuar esta línea de investigación para ampliar nuestra casuística y crear normas nacionales de velocidades del sistema portal en pacientes con hepatopatía crónica. 

3. Adiestrar al personal especializado (médicos y licenciados) en la realización de este estudio, para crear de esta forma, un equipo multidisciplinario que permita una evaluación y seguimiento adecuados de estos pacientes.

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Anexo: Hoja de control

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