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Detección y control de la disfunción diastólica en los pacientes con hipertensión arterial estadio 3


Primer Simposio Imternacional sobre el uso de la Gonadotrofina Coriónica en la obesidad



Nueva Sección


Universidad Católica Argentina

Curso de Posgrado 
en 
Psicoterapia Simbólica
 
(nueva Ventana)





Autores:

Dr. Christian Leyva de la Torre
E-mail: leyvachr@infomed.sld.cu 
Dr. Alfredo Vázquez Vigoa


Hospital Hermanos Ameijeiras

Resumen

Se estudiaron de forma prospectiva 66 pacientes hipertensos estadio 3 mal controlados, entre 18 y 60 años, con el objetivo de determinar la frecuencia de disfunción diastólica y comprobar la posibilidad de revertir la misma con el uso de Captopril. 

A todos los pacientes se le realizó ecodoppler pulsado y los casos positivos fueron divididos al azar en 2 grupos. Un grupo (20) fue tratado con Captopril a dosis de 50-75 mg diarios por tres meses, el otro fue tomado como grupo de control (18).
Se utilizó la prueba de Chi cuadrado y t de student en el análisis de los resultados. Se consideró significativo p < 0,05.

Se encontró una frecuencia de disfunción diastólica de 59,0% en los casos estudiados. Se demostró una asociación estadísticamente significativa entre el tiempo de evolución de la HTA y la presencia de disfunción diastólica (p = 0,007).
Se observó evolución favorable de la disfunción diastólica en el 55,0% de los pacientes tratados con Captopril (p = 0,054).

Se concluye que la disfunción diastólica es un trastorno frecuente en el hipertenso estadio 3 mal controlado, y se destaca el papel del Captopril en la regresión de la disfunción diastólica.

Introducción

En la actualidad, la repercusión cardiaca de la HTA centra la atención de los investigadores y la práctica clínica. Se considera que la cardiopatía hipertensiva es la suma de interacciones que la HTA ejerce sobre el miocardio y la circulación coronaria, y causa hipertrofia ventricular y afectación vascular, es decir, daño de grandes o pequeños vasos (1).

Tradicionalmente, la función ventricular izquierda se ha evaluado en términos de su desempeño sistólico; sin embargo, en las últimas dos décadas los investigadores han descubierto que las alteraciones de la función diastólica del ventrículo izquierdo (VI) contribuyen significativamente al desarrollo del IC en pacientes con función sistólica normal o alterada, de modo tal que un tercio de los pacientes con cuadro clínico de insuficiencia cardiaca congestiva (ICC) pueden exhibir una fracción de eyección del VI normal y los síntomas y signos de descompensación hemodinámica ser causados por alteraciones de la diástole cardiaca (2).

La función diastólica del VI está determinada por la interacción de numerosos factores tales como: relajación miocárdica, compliance o adaptabilidad del VI, contracción auricular y distensibilidad del pericardio y la alteración de estos mecanismos puede producirse aisladamente o en combinación (3).

En la HTA sistémica con hipertrofia ventricular izquierda (HVI) han sido estudiados los cambios de la función diastólica y se señala que dichas modificaciones son secundarias a un incremento de la masa ventricular y disminución de la relación masa - volumen.

La ecocardiografía Doppler es un valioso proceder no invasivo para la detección de alteraciones precoces de la función diastólica del VI. El registro del flujo transmitral en el sujeto normal adopta una característica forma de M, semejante a la morfología del registro en modo M de la válvula mitral.

Existe un pico inicial de llenado pasivo (Pico E) que fisiológicamente traduce la irrupción de la sangre por la apertura mitral, seguido de otro más pequeño telediastólico que es consecuencia directa de la contracción auricular (Pico A). En las personas normotensas, la velocidad del Pico E es aproximadamente el doble de la del Pico A y por lo tanto la relación E/A es aproximadamente 1,9. En hipertensos no tratados esta relación disminuye al reducirse la velocidad de llenado diastólico inicial (Pico E) y aumentar la velocidad de la contracción auricular (Pico A), como expresión de alteración de la compliance o adaptabilidad miocárdica y de inadecuada relajación respectivamente (4).

En Cuba, Prohías y Ramos, del Laboratorio de Ecocardiografía del HCQ "Hermanos Ameijeiras", al aplicar un Sistema Automatizado de Procesamiento de Imágenes Ecocardiográficas por técnica Doppler de la función diastólica del VI, de diseño cubano, denominado ECOGRAF, estudiaron 41 hipertensos marginales y moderados no tratados y comprobaron alteraciones de la función diastólica en el 31% de los casos, evidenciándose dicha anormalidad incluso en aquellos hipertensos que mostraban valores promedio de PA inferiores a 140/90 mm Hg (5).
La disfunción diastólica se define como el síndrome caracterizado por el inadecuado llenado del ventrículo izquierdo en el contexto de una función sistólica preservada con fracción de eyección (FE) de 45% o más. Puede ocurrir como resultado de la isquemia miocárdica o ser expresión de la convergencia de factores como la edad, disfunción renal, HVI y de la HTA. (6).

Desde el punto de vista ecocardiográfico se definen 3 patrones de disfunción diastólica teniendo en cuenta la relación E/A y el tiempo de desaceleración de la onda E. Los mismos son de menor a mayor severidad, los siguientes:

  • Patrón de relajación prolongada (Relación E/A < 1 con tiempo de desaceleración > 240 mseg).
  • Patrón pseudonormalizado (Relación E/A > 1 que pase a relación E/A < 1 con maniobra de Valsalva).
  • Patrón restrictivo (Relación E/A >1 con tiempo de desaceleración < 150 mseg) (6).

Los inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina (IECA) son utilizados para lograr regresión de la HVI, para revertir la fibrosis e hipertrofia vascular y para mejorar la función endotelial (7) (8).

Recientes estudios señalan que los IECA mejoran también la relajación miocárdica mediante la reducción de la vía de fosfoinositol con disminución del calcio intracelular en células con dificultades en el manejo del calcio (9).

Los IECA mejoran la función diastólica en pacientes con fallo biventricular al reducir la precarga y mejorar la FE ventricular, permiten un mejor llenado ventricular, y también disminuyen el remodelado cardiaco regional y global (10). El Captopril, utilizado a dosis de 50 mg diarios, ha logrado revertir la HVI, normalizar el estrés parietal y mejorar el perfil hemodinámico con cambios favorables en la función diastólica en pacientes hipertensos.(11)

La contribución exacta de la disfunción diastólica a la morbilidad y la mortalidad relativas a la HTA y su relación con la disfunción sistólica no esta bien precisada. Tampoco esta bien dilucidado la magnitud en que los fármacos antihipertensivos logran mejorar esta alteración ni el tiempo necesario para conseguir dicho propósito. 

Por estos motivos, nos propusimos con esta investigación determinar la frecuencia de disfunción diastólica en hipertensos mal controlados y demostrar si la intervención terapéutica puede modificar el patrón diastólico de los mismos, teniendo en cuenta la importancia clínica de identificar estos pacientes ya que la conducta terapéutica habitual puede condicionar efectos desfavorables.

Objetivos

1. Determinar la frecuencia de la disfunción diastólica en hipertensos estadio 3 mal controlados.

2. Determinar la frecuencia de los distintos patrones ecocardiográficos de disfunción diastólica en los pacientes seleccionados.

3. Relacionar el tiempo de evolución de la HTA y la presencia de disfunción diastólica.

4. Comprobar si el Captopril puede mejorar el patrón de función diastólica ventricular.

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Material y método

1. Población a estudiar:

Para la realización de esta investigación prospectiva se tomaron como muestra a 66 pacientes hipertensos estadio 3 según los criterios establecidos por el 6to. Reporte del Comité Conjunto Norteamericano sobre Prevención, Detección, Evaluación y Tratamiento de la Hipertensión Arterial (JNC-6) (12) provenientes de la población de hipertensos que asiste a nuestra consulta especializada o a la sala de hospitalización de nuestro centro a partir del mes de Abril de 1998.

2. Recolección de la información:

2.1.- Criterios de inclusión:

a) Paciente con HTA estadio 3 (cifra de Presión Arterial Sistólica - PAS - igual o mayor a 180 mm Hg y/o Presión Arterial Diastólica - PAD - mayor o igual a 110 mm Hg) sin tratamiento anterior y que mostraban evidencias de descontrol (PA > 140 / 90 en más del 50% de las tomas) en los últimos 3 meses.
b) Edad entre 18 y 60 años.

2.2.- Criterios de exclusión:

a) Paciente con síntomas de cardiopatía isquémica documentada y/o valvulopatía.
b) Pacientes con enfermedad pericárdica.
c) Pacientes diabéticos.
d) Pacientes con IRC.
e) Pacientes con hipersensibilidad o contraindicaciones para el uso del IECA.

3. Diseño:

A todos los pacientes objeto de estudio se les realizó historia clínica completa y se les recogió los datos de interés en un modelo elaborado al efecto.
La medida de la presión arterial se realizó con esfigmomanómetro convencional aneroide calibrado periódicamente con uno de mercurio. La PA que se utilizó fue la casual tomada en el brazo derecho con el paciente sentado después de 10 minutos de reposo y sin la ingestión de café, alcohol o consumo de cigarro en la última hora. 

Se consideró como presión arterial sistólica (PAS) el comienzo de los ruidos de Korotkoff y la diastólica, con la desaparición de los mismos.
A todos los pacientes seleccionados se les realizó ecodoppler pulsado según protocolo estandarizado de la Sociedad Norteamericana de Ecocardiografía en Equipo SIM - 7000 ESAOTE BIOMEDICA, por un cardiólogo dedicado a estos procederes.

Se consideró que el paciente sufría una disfunción diastólica si tenía alguno de los siguientes patrones (de menor a mayor severidad):

  • Relación Pico E/Pico A <1 con tiempo de desaceleración > 240 mseg: Patrón de relajación prolongada.
  • Relación Pico E /Pico A >1 que cambie a relación E/A <1 con maniobra de Valsalva: Patrón pseudonormalizado.
  • Relación Pico E/Pico A >1 con tiempo de desaceleración < 150 mseg: Patrón restrictivo.

Aquellos pacientes que presentaban signos de disfunción diastólica se dividieron en dos grupos al azar. A un grupo de 20 pacientes se les impuso tratamiento con Captopril, entre 50 y 75 mg diarios según la necesidad individual. A los que no lograban buen control a pesar de la dosis máxima fijada de Captopril se les adicionó 12,5 mg de Clortalidona. 

El otro grupo fue tratado con antihipertensivos convencionales en nuestro medio (diuréticos, betabloqueadores, anticálcicos y alfa 2 agonistas de acción central) sin incluir IECA y fue usado como grupo control. Ambos grupos fueron seguidos en consultas quincenales durante tres meses al cabo de los cuales se les realizó un ecodoppler pulsado evolutivo por el mismo experto, el cual desconocía a que grupo pertenecía cada paciente.

4.- Análisis Estadístico

Se evaluó la relación entre el tiempo de evolución de la HTA y la presencia de disfunción diastólica de dos formas:

a) Comparando los valores medios de tiempo de evolución entre los que presentaron y los que no presentaron disfunción diastólica (t de student).
b) Evaluando la asociación entre el tiempo de evolución de la HTA (agrupado) y la presencia de disfunción diastólica (prueba de Chi Cuadrado).

Se evaluó también la relación entre el tiempo de evolución de la HTA y los resultados del ecodoppler. Se hizo con el tiempo agrupado (prueba de Chi Cuadrado) y comparando las medias del tiempo entre los cuatro distintos resultados del ecodoppler (análisis de varianza).
Se relacionó el grupo tratado con Captopril con el grupo control en cuanto a la evolución de la disfunción diastólica después del tratamiento; comparando los porcentajes de regresión total, mejoría, sin cambios y empeoramiento (prueba de Chi Cuadrado).

5.- Valoración ética

Se solicitó el consentimiento verbal de todos los pacientes para entrar en la investigación explicándoseles el carácter inocuo y no invasivo de ésta.
Fue suspendido un paciente de la investigación por haber presentado crisis hipertensiva con el tratamiento impuesto.

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Resultados

En la tabla No. 1 se refleja la distribución de la muestra según edad y subgrupo; observándose que la edad osciló entre 21 y 60 años con un promedio de 46,35 años. El promedio de edad resultó ser menor en los pacientes sin disfunción diastólica (42,30 años) y se detectó una tendencia a concentrarse los casos con disfunción diastólica en promedio de edad ligeramente mayores (subgrupo Captopril y control).



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En la tabla No. 2 describimos las características de la muestra según el sexo y la raza. La distribución fue homogénea con respecto a la raza y se evidenció un ligero predominio del sexo masculino en la casuística estudiada.

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La tabla No. 3 relaciona la raza de la muestra con la presencia de disfunción diastólica. Se pudo observar una distribución similar de la disfunción diastólica con respecto a la raza; así, del total de pacientes con función diastólica alterada (N = 39), el 51,3% pertenecía a la raza blanca o europoide; y el 48,7%, a la raza negra.

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Del total de la muestra estudiada, el 59,0% presentó alguno de los patrones de disfunción diastólica en el ecodoppler pulsado pretratamiento, lo cual evidenció una alteración de la función diastólica en más de la mitad de los hipertensos estadio 3 mal controlados a pesar de estar asintomáticos (tabla No. 4).

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En la tabla No. 5 desglosamos los diferentes patrones de disfunción diastólica. Se observó un predominio del patrón de relajación prolongada (33,3%) como expresión más precoz y ligera de la disfunción diastólica, seguido por el pseudonormalizado (13,6%); el patrón restrictivo, que representa la fase más avanzada de la disfunción diastólica, se presentó en el 12,1% de los casos.

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La tabla No. 6 relaciona el tiempo de evolución de la HTA con la presencia de disfunción diastólica.

Comprobamos que la media de tiempo de evolución fue de 7,04 años en los pacientes sin disfunción diastólica y ésta casi se duplica (12,62 años) en el grupo con disfunción diastólica, lo cual resultó estadísticamente significativo (p = 0,007), poniendo en evidencia la influencia nociva de la hipertensión arterial descontrolada en la aparición de la disfunción diastólica.

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En la tabla No. 7 analizamos el tiempo de evolución de la HTA por quinquenios, y su relación con la presencia de la disfunción diastólica. Se confirmó que cada cinco años es mayor la frecuencia de pacientes con función diastólica alterada; así por ejemplo, después de 15 años de evolución de la HTA, de un total de 19 pacientes, 15 presentaron disfunción diastólica (p = 0,051).

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La tabla No. 8 relaciona el tiempo de evolución de la HTA y los distintos patrones de disfunción diastólica. Se encontró una media de 12,32 años para el patrón de relajación prolongada, mientras que ésta aumenta a 15, 63 años en los pacientes con patrón restrictivo; con lo cual demostramos un empeoramiento de la disfunción diastólica a medida que es mayor el tiempo de hipertensión arterial (p = 0,03).

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Ilustramos en la tabla No. 9 el comportamiento de la disfunción diastólica después del tratamiento con Captopril comparado con el grupo de control. Se logró regresión total de la disfunción diastólica en el 40% de los pacientes tratados con Captopril y mejoría del patrón en el 15% de los casos de este grupo, poniendo de manifiesto que el 55% de los pacientes experimentaron una evolución favorable. En el grupo control sólo se observó regresión total en el 5,6% y mejoría en el 11,1% de los pacientes (p = 0,054).

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Discusión

Aunque de forma intuitiva se viene reconociendo la importancia de la diástole ventricular desde la descripción de la circulación por Harvey en 1628, los estudios sistemáticos sobre la fisiología de la relajación y del llenado ventricular son relativamente recientes (13). La medida del flujo transmitral mediante Doppler pulsado puede proporcionar una información más precisa inclusive que la ventriculografía en la determinación de la función diastólica (14). Constituye nuestro propósito subrayar la importancia de la disfunción diastólica en el hipertenso como una anomalía capaz de producir congestión venosa y evolucionar hacia un síndrome clínico de insuficiencia cardiaca.

La edad ha sido señalada por algunos autores como un factor influyente en la aparición de disfunción diastólica, sustentándose que cambios morfológicos asociados al envejecimiento, aunque no estrictamente patológicos, pueden conducir a una alteración de la fisiología de la función diastólica y a una anormalmente retrasada relajación precoz (15). 

Nosotros encontramos un agrupamiento mayor de los casos con disfunción diastólica en pacientes con promedio de edad ligeramente mayor que los que tenían función diastólica adecuada por lo que consideramos que la edad pudo influir en la incidencia de la disfunción diastólica, aunque estos hallazgos no fueron estadísticamente significativos, lo cual nos hace pensar que quizás la asociación con otros elementos tales como tiempo de evolución de la HTA y la severidad de la misma pueden haber determinado la presencia de disfunción diastólica en estos pacientes con edades ligeramente superiores.

La HTA es más frecuente en el hombre que en las mujeres hasta los 40 años, a partir de ese momento se encuentran más hipertensos en el sexo femenino que en el masculino, relacionados al parecer con la deprivación de estrógenos ováricos propias de la menopausia, que como sabemos tienen efecto vasodilatador directo dependiente de una activación de la síntesis de óxido nítrico y prostaciclina PGI 2 (16).

Nosotros encontramos una frecuencia mayor de hombres debido quizás a las características de la muestra, donde el promedio de edad fue de 46,35 años, bastante cercano a los 40 años.

Se señala como hecho significativo una mayor prevalencia de HTA en pacientes negros, documentándose además que los mismos presentan mayor daño hipertensivo de órgano y una mayor severidad de la HTA (17) (18). En nuestro estudio se encontró un ligero predominio de la raza negra, pero el mismo no fue significativo.

Por otra parte, al relacionar la presencia de disfunción diastólica con la raza, encontramos una distribución homogénea de la misma entre blancos y negros, lo cual puede deberse a que toda la muestra estaba formada por hipertensos estadio 3 mal controlados.

Este resultado nos hace pensar que aunque la hipertensión severa es más frecuente en la raza negra (17) (18), una vez presente la misma, ambas razas tienen riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares.

Se ha reportado una continuidad del riesgo cardiovascular asociado al nivel de presión sanguínea de manera que éste se eleva progresivamente a medida que aumentan los valores de presión arterial (19). El estudio Framinghan comprobó que al incrementarse las cifras de presión arterial, podía aumentar hasta 6 veces el riesgo de sufrir hipertrofia y disfunción ventricular (20). 

La HTA puede producir disfunción diastólica del VI sin ninguna alteración en la función sistólica ni del grosor de la pared ventricular inclusive. 

La disfunción diastólica en el hipertenso puede ser también secundaria a la HVI, a isquemia o a un aumento de la poscarga. La HVI conduce a una disminución de la relajación, aumento en la rigidez de la cámara y a un aumento de la rigidez miocárdica si existe fibrosis intersticial (21). 

El incremento de la PA puede aumentar el volumen telesistólico y reducir por tanto la relajación y de forma secundaria el llenado rápido (Pico E) (22).

En Cuba, Caballero y Vázquez señalan una mayor repercusión cardiaca expresada en el incremento del índice de masa ventricular izquierda relacionado con las cifras tensionales (23). De Mora y Aranda encontraron una prevalencia de 48,8% de disfunción diastólica en hipertensos ligero- moderados utilizando parámetros ecocardiográficos similares a los nuestros (24).

La prevalencia de disfunción diastólica en nuestra investigación fue de 59,0%, ligeramente superior a la encontrada por De Mora y Aranda, lo que pensamos guarde relación con la severidad y mal control tensional de la muestra estudiada.

El hecho de que más de la mitad de los hipertensos estadio 3 presenten una disfunción diastólica, pone en evidencia el comportamiento de la HTA como "asesino silencioso" capaz de dañar la función miocárdica aún en individuos asintomáticos y subraya la necesidad del control de la misma.

Los patrones de disfunción diastólica, que pueden observarse mediante ecodoppler pulsado, en los pacientes hipertensos son: relajación prolongada, pseudonormalizado y restrictivo. La relajación puede estar prolongada en presencia de HTA por alteración en la recaptación de calcio por el retículo sarcoplásmico, lo cual origina retraso de la apertura de la válvula mitral y duración aumentada del llenado temprano (25). 

La fibrosis miocárdica y la hipertrofia miocitaria secundaria a la HTA disminuyen inicialmente el tiempo de relajación isovolumétrica del VI. En el hipertenso se afecta la adaptabilidad del ventrículo por incremento del colágeno en el mismo o fibrosis secundaria a la isquemia. La combinación de relajación anormal y adaptabilidad reducida, que afecta de modo predominante el llenado diastólico temprano y tardío del VI produce el conjunto de alteraciones de la función diastólica observadas en las diversas etapas de la HTA (26).

Pravin y Ramdas señalan que el patrón de relajación prolongada es probablemente el hallazgo precoz más frecuente de disfunción diastólica (13). Asimismo De Mora y Aranda plantean que en la HTA el patrón de alteración de la función diastólica más frecuente es el alargamiento del tiempo de relajación isovolumétrica (TRIV), la reducción de la velocidad protodiastólica (Pico E), alargamiento del tiempo de desaceleración (TDA), incremento de la velocidad al final de la diástole (Pico A) y cociente E/A < 1 (27). 

En nuestra casuística la relajación prolongada constituyó el patrón más frecuentemente observado pues estuvo presente en el 33,3% de los casos.

Con el progreso de la disfunción diastólica se produce un aumento de la presión de llenado del VI, lo cual origina apertura precoz de la válvula mitral por aumento de gradiente de presión entre la aurícula y ventrículo izquierdos; esto se traduce en un aumento del llenado precoz (Pico E), y atenuación de la contracción auricular subsiguiente (Pico A), dando lugar a una pseudonormalización de la disfunción diastólica (patrón pseudonormalizado) (28) (29) que puede ser descubierto mediante la aplicación de la maniobra de Valsalva que al disminuir la precarga, invierte la relación E/A (30). 

Este patrón estuvo presente en el 13,6% de los casos y constituyó el segundo más frecuente después de la relajación prolongada.

El patrón restrictivo es el estadio evolutivo más avanzado de la disfunción diastólica del paciente hipertenso y resulta del incremento aún mayor de la presión de llenado del VI, con apertura precoz de la válvula mitral y aumento del gradiente auriculoventricular, dando lugar a una onda E prominente con una desaceleración muy rápida. 

Estas alteraciones resultan ya permanentes aún aplicando la maniobra de Valsalva (13) (28) (29) (30). Este patrón estuvo presente en el 12,1% de los casos, lo cual pone de manifiesto que la HTA produce alteraciones severas de la función diastólica en el paciente mal controlado.

El tiempo de evolución de HTA es considerado como un factor importante en la aparición de HVI; no así para la aparición y desarrollo de la disfunción diastólica del hipertenso (31). Verdecchia y Schillaci en un estudio de 250 pacientes hipertensos no encontraron asociación significativa entre el tiempo de evolución de la HTA ni la presencia de HVI con la disfunción diastólica (32). 

Nosotros encontramos una asociación estadísticamente significativa (p = 0,007) entre el tiempo de evolución de la HTA descontrolada y la presencia de disfunción diastólica; más aún, con cada quinquenio de evolución de la HTA fue mayor la prevalencia de disfunción diastólica (p = 0,051), inclusive el patrón más severo (restrictivo) se encontró en el grupo de pacientes con mayor tiempo de evolución de la HTA.

La mayor asociación entre el tiempo de evolución de HTA y la disfunción diastólica encontrada puede tener la explicación en el hecho de que nuestra casuística estuvo constituida por hipertensos estadio 3 mal controlados, con cifras de PA mayor o igual a 180/110 mm Hg y como es conocido en estudios publicados se ha señalado una relación positiva fundamentalmente entre PAS y función diastólica alterada (33) por lo que estimamos que los valores anormalmente elevados y mantenidos en el tiempo pueden haberse constituido en un determinante importante en la prevalencia de disfunción diastólica y sus diferentes patrones.

Pravin y Ramdas señalan que el aumento de la PA puede aumentar el volumen telesistólico, reducir la relajación y de forma secundaria el llenado rápido, lo cual conduce a alteraciones en la función diastólica (13).

Desde que Soufer publicó que el 40% de los pacientes con fracaso cardiaco congestivo tenían normal la función sistólica y alterada de forma primaria la diastólica los estudios sobre esta última se han multiplicado (33).

El interés actual se centra en la búsqueda de un fármaco que sea capaz de revertir los patrones alterados de función diastólica dado su impacto en la aparición de ICC. Es controversial el papel de los IECA en la mejoría de la disfunción diastólica; señalándose por algunos que estos fármacos, a menudo usados en la disfunción sistólica, no juegan un papel beneficioso en la insuficiencia cardiaca diastólica.

En los últimos años hay una corriente de opinión favorable al uso de los IECA en la disfunción diastólica debido a que la angiotensina II produce sobrecarga del calcio intracelular y alteraciones de la relajación miocárdicas a través del inositol trifosfato (IP3) que activa la liberación de calcio de los reservorios subcelulares (34).

En varios estudios, de diferentes países y centros hospitalarios, se ha observado mejoría de la función diastólica con el uso del Captopril en dosis promedio de 50 mg y en períodos de 3 a 6 meses y se ha demostrado que este fármaco es capaz de incrementar el tiempo de relajación isovolumétrica y aumentar la relación E/A en el flujo transmitral medido por ecocardiografía -Doppler (35-40).

Nosotros demostramos mejoría o regresión total de la disfunción diastólica en el 55,0% de los pacientes tratados con Captopril a dosis entre 50 y 75 mg diarios en un período de 3 meses, por lo cual coincidimos con los estudios internacionales antes mencionados.

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Conclusiones

1) Más de la mitad de los hipertensos estadio 3 presentaron disfunción diastólica.

2) El patrón de disfunción diastólica más frecuente fue la relajación prolongada, seguido del pseudonormalizado y el restrictivo que tuvieron un comportamiento muy similar.

3) Se demostró una relación estadísticamente significativa entre el tiempo de evolución de la hipertensión arterial y la presencia de disfunción diastólica.

4) Se comprobó mejoría o regresión total de la disfunción diastólica en más de la mitad de los casos tratados con Captopril.

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